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Silaje para ganado, un proceso que todavía puede sumar más tecnología e inversión

En el norte de Santa Fe se utilizan los forrajes conservados para alimentar a los animales en épocas invernales.

El silaje es un método tradicional que se utiliza en los departamentos del norte de la provincia de Santa Fe para conservar forraje y poder contar con alimento para el ganado aún en las temporadas con peor cobertura natural, como el otoño y el invierno. En los últimos años, nuevas tecnologías de procesamiento y conservación se han incorporado a los sistemas productivos como herramientas para intensificar e incrementar la producción ganadera, tanto para cubrir el déficit invernal como para optimizar el uso de pasturas cultivadas.

Así lo explicó el ingeniero agrónomo Maximiliano Zechin, quien trabaja en la zona de Reconquista en el noreste de Santa Fe. Tras estudiar en Esperanza y trabajar un tiempo en el sector comercial, se unió a la empresa familiar que desde hace años hace silaje con maquinaria autopropulsada en esa parte del territorio provincial. 

Según el experto el uso de maquinaria especializada mejoró la capacidad de silaje de los productores de la zona, aunque todavía queda un trecho por recorrer más que nada en la calidad de los cultivos, un punto sobre el cual no se suele enfocar. “La calidad del silaje depende de todo un proceso que empieza en el lote”, detalló.

Entre tradición e innovación

Zechin relató que en la zona del departamento de General Obligado la empresa familiar de la cual forma parte es una de las pocas que cuenta con los equipos necesarios para picar el forraje para ensilar. “Cuando arrancamos éramos los únicos que teníamos máquinas autopropulsadas, no era una técnica que estaba muy integrada entre los productores de la zona”, contó, para agregar que a medida que pasó el tiempo fue creciendo el interés en sumar esa tecnología a las diferentes prácticas ganaderas que se llevan adelante en esa región. 

“La gente de la zona se fue enganchando al enterarse que había equipos en la zona y que se podía hacer sin contratar máquinas que tuvieran que venir de más lejos y salieran más caras” relató el profesional, quien detalló que hasta no hace mucho las máquinas venían de más lejos complicando no sólo la ecuación económica, sino también la productiva.

“Cuando había que traer a los equipos de afuera no era lo mismo ya que tener las máquinas cerca ahorra tiempo de picado. Al tener la tecnología al alcance de la mano muchos productores se interesaron para poder así mejorar sus reservas de otoño” dijo Zechin, quien agregó que la chance de tener forraje de calidad todo el año permite tanto mantener la carga de los animales en los campos como la categoría de estos animales, que muchas veces por falta de pasto debían venderse a precios muy inferiores a los del mercado “cómo única solución”.

Más tecnología

Con el correr del tiempo la empresa familiar de Zechin fue incorporando mayor tecnología: “hacemos silo bolsa, antes teníamos una picadora que era para silo puente pero ahora con la máquina autopropulsada estamos haciendo silo bolsa” señaló, para detallar que en su experiencia es una técnica que funciona mejor ya que “en la mayoría de los casos no se extrae mucho el frente del silo”. 

“En el silo puente el frente es muy grande y no se llega a consumir todo, lo que luego se traduce en mayores pérdidas. En cambio, el frente de la bolsa es más reducido, lo que lo vuelve más eficiente y así se reducen las pérdidas, ya que el prensado del material no es el mismo. Hoy en día la mayoría de lo que se hace es con silo bolsa”, puntualizó.

Este año, la falta de precipitaciones que desde hace meses afecta a la región del Litoral argentino y al sur de Brasil resintió el trabajo de picado y silaje, reduciendo la cantidad promedio que la empresa de Zechin hace cada año a aproximadamente la mitad. “Las deficiencias hídricas afectaron mucho y a los productores les costó más de lo habitual poder llenar una bolsa ya que les demandaba muchas hectáreas”, puntualizó.

El cultivo, la base de un buen forraje 

Según contó el profesional, la gran mayoría de lo que se pica en los departamentos del norte de la provincia de Santa Fe es sorgo, que explica entre un 70 y un 80 por ciento del forraje para ganado en esa región. “Venimos con tierras que ya están degradadas por años de agricultura y el grano más seguro en este escenario es el sorgo”, dijo, para mencionar que se trata de un cultivo que además de ser más económico que el maíz es más estable en cuanto a su eficiencia hídrica y de nutrientes. 

Zechin señaló que todavía queda un camino por recorrer para mejorar la calidad de los forrajes para ganado, un proceso que debería ser abordado de manera integral entendiendo que el primer paso es lograr un buen cultivo. “La tecnología en cuanto al picado la tenemos, no hay mucho ahí para mejorar, porque se pica quebrando el grano para que pueda ser metabolizado más fácilmente por los animales y no pase directo”, informó, para agregar que un área donde hay mucho por mejorar es la de los cultivos.

“El ganadero de acá no es agricultor y cuando se siembra para la ganadería no se le presta mucha importancia, se deja a los lotes muy empastados y ahí se sufre bastante”, claro, para luego mencionar que se podría trabajar mucho más en ese aspecto ya que “la calidad del silo comienza desde el momento en el que se implanta el cultivo”. “Si tenés una mala implantación no se puede mejorar después aunque cuentes con la mejor tecnología”, sintetizó. 

Otro punto a tener en cuenta es el momento óptimo de picado, que muchas veces depende de las condiciones del clima. “Ese es otro tema recurrente ya que hay años en los que casi no se puede hacer o se corta mucho el trabajo”.

Capacitación e inversiones

¿Por qué se descuida un paso esencial para lograr un forraje rendidor como tener un buen cultivo de base? Según Zechin la enorme mayoría de los productores tienen las herramientas teóricas y prácticas para mejorar rindes y calidades pero muchas veces terminan optando por “algo más barato” como el sorgo.

“A veces esto se ve sólo desde lo económico y por eso se hace sorgo, que lleva menos inversión que el maíz. La mayoría de los productores de la zona son mixtos y saben cómo trabajar el manejo de malezas, pero tal vez no le dan mayor importancia porque piensan que igual luego todo se pica y obtienen fibra con pasto o sorgo. Tal vez falte capacitación o información para mejorar los cultivos a picar, lo que significaría una mejor ganancia”, razonó el ingeniero agrónomo.

Mejorar el material genético a sembrar, tener más y mejor información local y regional sobre la mejor genética disponible, aumentar el número de contratistas forrajeros y aumentar en general la calidad de los granos son algunos de los desafíos que el sector tiene aún por delante.

Ventana laboral

El proceso de silajes puede convertirse en una buena opción laboral para los ingenieros agrónomos, ya que en opinión de Zechin “hay muchas cosas por corregir tanto en los equipos como en el trabajo conjunto con los productores”. “Es un proceso que el ingeniero agrónomo puede abordar y desarrollar en su totalidad, tanto para mejorar los cultivos como la calidad del picado como para evaluar los tiempos más conveniente para la aplicación de inoculantes”, detalló el especialista.

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